Tratar de o intentar imponer, la anarquía, es de por si una contradicción. Y mucho más si para ello se utiliza cualquier modo o tipo de violencia.
La anarquía, hoy por hoy, dado el carácter y la relación de los humanos, su valor de respeto, pacifismo y comprender y entender que el tomar estas dos actitudes como cimientos de la idea para que los humanos nos sintamos más libres y con ello felices; proporciona el fruto de la libertad, debe ser descubierto por cada individuo por si mismo.
Nunca confundir libertad con libertinaje que ocupa el plato opuesto en la balanza de la justicia.
La anarquía debe ser noble, fraternal, caritativa y solidaria.
En mis conversaciones con otros semejantes, en su mayoría me dicen que eso sería un mundo feliz, pero que es una utopía, y con esa definición, prácticamente imposible de conseguir.
Si de entrada se niega la posibilidad o capacidad de alcanzarla, está muy claro que nunca se alcanzará.
Pero bueno, yo ya se que dure lo que dure mi organismo para mantenerme vivo, no será suficiente para contemplar ese hecho, pero el que yo acabe finado, no implica que esa idea o ideal también perezca.
JT.
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