Aplaudo entusiasmado la reapertura de la embajada española en Irán. Me sorprende de forma extraordinaria las decisiones que lleva tomando el gobierno de mi país, España. Me congratuló la firmeza que mostró el Presidente en su "no a la guerra". Y ahora me vuelve a sorprender con la inmediatez de esa reapertura.
No puedo saber cuan solidas serán esas decisiones, pero está claro que coinciden con las que yo tomaría, las que si serían tan solidas como el Everest. Para quien no haya visitado antes este blog y para recordarles a los que ya lo hayan hecho, mi ideología es anarquista.
Lo más probable es que por sus prejuicios no acaben de entender este comentario, pero considero que uno de los principios de la anarquía es el respeto. Por lo tanto, si mi ideal es bastante utópico, pero en ningún momento voy a luchar por que se consiga antes de que la evolución humana lo genere por naturaleza, puesto que ello solo sería seguir con la demencia colectiva que por ahora se da.
Cada época tiene su tiempo. En el futuro, la que hoy vivimos, nuestros descendientes, si consiguen sobrevivir, ya sabrán como definirla (aunque como en otras ocasiones he comentado, para mi seguimos en la prehistoria. La verdadera historia empezará el día que un congénere no muera por la voluntad de otro).
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